5 estrategias para proteger la tesorería de su pyme frente al impago.

En Portugal, el 43 % de las pymes reporta dificultades de cash-flow causadas por retrasos en los pagos de los clientes. El plazo medio de cobro es de 67 días, pero muchas empresas esperan 90, 120 o más días. Mientras tanto, los costes fijos no esperan.
El mejor cobro es el que no hace falta hacer. Antes de aceptar a un nuevo cliente:
La ley portuguesa (Decreto-Ley 62/2013) permite cobrar intereses de demora en transacciones comerciales. El tipo es el del BCE + 8 puntos porcentuales. En 2026, esto significa aproximadamente un 12 % anual.
Muchas pymes no cobran intereses de demora por miedo a perder al cliente. Pero la ley existe precisamente para proteger a las pymes.
Calcule los intereses de demora que le corresponden →
Un sistema sencillo de recordatorios reduce los retrasos en un 30-40 %:
Si un cliente representa más del 25 % de su facturación y empieza a retrasarse, el impacto en su tesorería es desproporcionado. La diversificación es la mejor protección frente al impago.
Evalúe su riesgo de concentración de clientes →
En lugar de esperar meses el pago, anticipe el importe de las facturas. Con factoring sin recurso, el banco asume el riesgo de impago: si el cliente no paga, el problema es del banco, no suyo.
Convierta las facturas en mora en liquidez inmediata con factoring digital.
Solicitar acceso →